Guía para hacer un plan estratégico | Bexmanagement
Las personas sólo implantan aquello en lo que han participado
Una empresa sin estrategia es como dar palos de ciego esperando un golpe de suerte que rara vez llegará.
Decía Michael Porter, autoridad reconocida mundialmente en temas de management, que la estrategia consiste en encontrar una forma distinta de competir creando un valor diferencial para el cliente y permitiendo a la compañía prosperar y mejorar su rentabilidad.
Por eso es tan importante que las empresas dispongan de una estrategia que asegure el compromiso con los clientes y proveedores, con el desarrollo personal y profesional de los empleados y con la creación de valor para los accionistas.
Pero ¿cuenta mi empresa con una estrategia definida?, ¿cómo desarrollo el proceso para definir esta estrategia y no equivocarme?
La formulación de una buena estrategia se desarrolla a través de un proceso que consta de seis fases:
1.- Fase de análisis. Se trata de definir nuestra misión, lo que nos define como empresa; la visión, aquello en lo que aspiramos a convertirnos; y los valores, que son el conjunto de principios que deben regir el comportamiento de la empresa y de sus empleados. La etapa de análisis finaliza con un proceso de reflexión sobre nuestro entorno —interno y externo—, que expresaremos en forma de DAFO, detallando las debilidades y fortalezas de nuestra organización y las amenazas y oportunidades de nuestro entorno.
2.- Fijamos los objetivos. Sabiendo dónde estamos, adónde queremos ir y el escenario con el que vamos a encontrarnos, es el momento de fijar unos objetivos. Objetivos que han de ser realistas: exigentes pero al mismo tiempo alcanzables.
3.- Definimos los planes de acción. En ellos detallamos todas las acciones que nos permitirán alcanzar los objetivos. A cada acción le asignaremos un responsable y un plazo de ejecución, que fijaremos en función de nuestras prioridades.
4.- Recursos y presupuesto. Cada plan, y por ende cada acción, producirá unos gastos y/o inversiones y generará unos ahorros o retornos que deberemos cuantificar.
5.- Aprobación y comunicación. La estrategia debe de ser compartida y aceptada por el Comité de Dirección, conocida y aceptada por los responsable de área y/o mandos intermedios y aprobada por el Consejo de Administración.
6.- Implantación y seguimiento. Es el momento de implantar las acciones en los plazos previstos, de medir el cumplimiento de los objetivos, de corregir las desviaciones y de gestionar todo el proceso de cambio en la empresa, apoyando y formando al equipo de trabajo para ayudarle a conseguir los objetivos.
Una última reflexión. Todo este proceso hay que desarrollarlo con el equipo de la empresa, al que hay que involucrar no sólo en el análisis sino también en el diseño de la estrategia y su implantación, porque las personas sólo implantan aquello que comprenden, aquello en lo que creen y aquello en lo que han participado.
Andrés Alonso Seisdedos
Socio director Bexmanagement.es



